El uso de objetos y materiales reciclados crece en el mundo del diseño y la arquitectura a tal punto que en Japón inauguraron un pub realizado cien por ciento con materiales reciclados. Se trata del Kamikatz Public House, una obra de los arquitectos japoneses Hiroshi Nakamura y PAN realizada en la localidad japonesa de Kamikatsu.

El emprendimiento, que combina creatividad y sustentabilidad, fue el ganador del premio Wan Award Sustainable Buildings 2016. Este galardón de arquitectura, uno de los más prestigiosos del mundo en materia de desarrollo sustentable, se caracteriza por distinguir la excelencia en la forma de combinar sustentabilidad y diseño.

Kamikatz Public House posee ocho metros de altura y la fachada lateral se realizó totalmente con ventanas procedentes de casas abandonadas de la zona, encastradas a modo de “tetris”, lo que le dan una impronta muy original. El edificio se implantó buscando que reciba la mayor cantidad posible de luz natural. La madera, gran protagonista, aporta un aire estilo escandinavo.

Los ventanales que llegan hasta la cubierta, en tanto, permiten ventilar eficazmente el aire caliente que se acumula en la parte superior durante el verano. En el interior, además hay un ventilador del techo que hace circular el calor de la estufa que se alimenta con leña del bosque, permitiendo un balance neutro en emisiones de carbono.

Los creadores del bar han utilizado el método “supra reciclaje”, que consiste en transformar un objeto sin uso, o destinado a ser un residuo, en otro de igual o mayor utilidad y valor. Un ejemplo de esto se observa en casi toda la decoración del indoor, donde se destaca una imponente lámpara construida con botellas de cristal de distintos colores. Por otro lado, también se crearon estanterías con cajones plásticos y los pisos se revistieron con maderas recuperadas.

Kamikatz Public House hace honor a esta localidad japonesa de 2.000 habitantes situada en el corazón de la isla de Shikoku, al sudoeste de Japón. Allí se recicla el 90 por ciento de los residuos y se ha creado un sistema en el que la comunidad separa la basura en 34 categorías, con lo que ya ha alcanzado ya una tasa de reciclaje del 80 % y aspira a convertirse en la primera ciudad Zero Waste (desechos cero) del mundo en 2020.

Fuente: Clarín (06.01.17)

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