“El océano Antártico alberga más de 10.000 especies únicas”.

Hace apenas unas semanas la Comisión Ballenera Internacional (CBI) volvía a rechazar un acuerdo para trabajar en la creación de un santuario en el Atlántico para la protección de los cetáceos, una iniciativa propuesta por países del hemisferio sur, entre ellos Argentina, Brasil y Uruguay. Sin embargo, pocos días después, 24 países y la Unión Europea llegaron a un acuerdo para establecer en la Antártida la mayor reserva marina del mundo. Este nuevo espacio protegido tendrá más de 1,5 millones de kilómetros cuadrados, una superficie equivalente a tres veces el territorio de España. Para las organizaciones conservacionistas que defienden la biodiversidad, la creación de esta gran reserva marina en la Antártida representa un triunfo enorme.

El santuario que se creará después de que la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) diera luz verde al proyecto –tras años de negociaciones– se situará en el aislado, pero muy rico en biodiversidad, mar de Ross, en el océano Antártico.

Una vez que entre en vigor en diciembre de 2017, el área abarcará 1,57 millones de kilómetros cuadrados del océano Antártico que estarán libres de pesca comercial y de perforaciones durante los próximos 35 años.

La pesca estará totalmente prohibida en el 100% de la zona, pero se establecerá una pequeña porción en la que sí se podrán efectuar capturas para la investigación científica, lo que permitirá a los expertos estudiar aquellos factores que afectan a los ecosistemas marinos y sobre todo, las consecuencias del cambio climático en un área tan sensible como el Polo Sur, según declararon colectivos científicos a Reuters.

“Esta ha sido una negociación muy compleja que ha requerido seis reuniones anuales de la Comisión para la Conservación de los Recursos Antárticos con los países miembro que pusieron sobre la mesa sus esperanzas y preocupaciones”, destacó el Secretario Ejecutivo de la CCRVMA, Andrew Wright, en un comunicado. “Aún faltan algunos detalles por concluir, pero el establecimiento de la zona protegida no tiene ninguna duda y estamos muy orgullosos de haber alcanzado este punto. Es un momento maravilloso”, aseguró.

En la reunión, celebrada en Australia, los 24 países participantes más la Unión Europea acordaron por unanimidad crear la zona protegida, con el consenso de representantes políticos y científicos.

No obstante, el proyecto ya había sido propuesto en 2011, pero hasta ahora, Rusia siempre se había opuesto a aprobar la iniciativa. Fue necesario esperar cinco años para que Rusia votase a favor. El presidente Putin ha decidido apoyar la iniciativa aprovechando que 2017 será el Año de la Ecología en el país soviético.

El océano Antártico alberga más de 10.000 especies únicas, entre ellas la mayor comunidad mundial de pingüinos, ballenas, aves marinas, el calamar gigante y el bacalao austral, pez que es el blanco principal de las compañías pesqueras que operan en la región. El mar de Ross comprende un 2% del Océano Antártico y es el hogar de un tercio de la población mundial de pingüinos de Adelaida (Pygoscelis adeliae), un 6% de las ballenas Minke (Balaenoptera acutorostrata) y también de grandes poblaciones de focas, orcas y de pingüinos emperador (Aptenodytes forsteri) entre otras muchas especies. De hecho, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) alertó que un tercio de las colonias de pingüinos Adelaida, podrían desaparecer en 2060 por el impacto del cambio climático en sus fuentes de alimentos.

A pesar de reconocer que es sólo el principio, los conservacionistas esperan que sirva para abrir el diálogo a futuros acuerdos internacionales. “Este es un hito para la conservación de la Antártida y el Océano Austral”, explicó Rod Downie, director del programa de caridad de la fauna polar WWF. “Las medidas actuales sólo se extienden por 35 años. Queremos un acuerdo permanente y duradero para las generaciones futuras que preserven las ballenas, pingüinos, focas y miles de especies increíbles que viven allí”, aseguró.

Sin embargo la noticia no ha sido bien recibida por todos. “En realidad la declaración, celebrada como una gran victoria para la conservación, es triste, porque pone de manifiesto el fracaso del tratado Antártico que pretendía preservar la Antártida, incluida la zona ahora declarada, para la conservación y la ciencia”, explica Carlos Duarte, oceanógrafo e investigador del Centro de Investigación del Mar Rojo. “El reservar una fracción –pequeña– de la Antártida para la conservación sugiere que la presión sobre el resto se incrementará”, lamenta.

Esta noticia coincide con en el 175º aniversario del descubrimiento del Mar de Ross por James Clark Ross, en 1841.

 

El éxito tras el rechazo al santuario de ballenas en el Atlántico

La confirmación de la creación del mayor santuario marino del mundo en la Antártida, se produce a las pocas semanas del trago amargo que significó el rechazo –el segundo en cuatro años– de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) a la conformación de un santuario ballenero en el Atlántico.

La propuesta –a la que se opusieron Japón, Noruega e Islandia, países que practican la caza de ballenas– tuvo 38 votos a favor y 24 en contra, un resultado alejado del 75% necesario para poder ser adoptada en la 66º reunión de la CBI, que se llevó a cabo en Portoroz (Eslovenia).

“La moción ha fracasado”, afirmó Simon Brockington, de la secretaría de la CBI, tras contar los votos.

La idea consistía en crear un santuario de 20 millones de kilómetros cuadrados para especies de ballenas amenazadas de extinción por la caza masiva destinada a la explotación de su carne y su grasa.

Además de los países sudamericanos, la propuesta –que se presentó por primera vez en 2001 y desde entonces ha sido regularmente rechazada en las reuniones de la CBI– había sido adoptada por Gabón y Sudáfrica, ambos con inversiones turísticas vinculadas al avistamiento de ballenas.

Los grupos ecologistas lamentaron esta decisión que consideraban una oportunidad para proteger a los cetáceos de la caza, la contaminación o el cambio climático. Desde Greenpeace aseguran que la Comisión Ballenera Internacional no está cumpliendo su función esencial que es garantizar la seguridad de estos animales.

Los países que defienden esta iniciativa aseguran que un 71% de los 3 millones de ballenas cazadas en el mundo entre 1900 y 1999 lo fueron en aguas del hemisferio sur.

Fuente: http://www.foroambiental.net/

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